Lección 204 Ucdm

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

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Repaso de la Lección 184, El Nombre de Dios es mi herencia.

El Nombre de Dios me recuerda que yo soy Su Hijo; que no soy esclavo del tiempo; que no estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas y que soy libre en Dios y eternamente uno con Él.

 

Comentario:

El nombre con el que nuestro padre nos identifica nos vincula a su familia, a su clan y ello nos hace merecedores de recibir nuestra herencia. La herencia que recibimos de nuestro Padre Celestial nos permitirá administrar los Atributos con los que hemos sido creados. Tomar consciencia de que Somos Hijos de Dios nos hace compartir la certeza de que Somos Uno con Toda la Creación. Desde esa consciencia, exclamamos:

“Soy Espíritu. Un Santo Hijo de Dios. A salvo, sano y pleno. Libre para perdonar, Y libre para salvar al mundo”

“Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. En Él estamos unidos con toda cosa viviente, y Contigo que eres su único Creador. Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes no es sino una sombra que hemos tratado de arrojar sobre Tu Realidad. Y nos sentimos con­tentos y agradecidos de haber estado equivocados. Te entregamos todos nuestros errores, a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían tener. Y aceptamos la verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. Tu Nombre es nuestra salvación y la manera de escapar de lo que noso­tros mismos hemos hecho. Tu Nombre nos une en la unicidad que es nuestra herencia y nuestra paz. Amén.

Reflexión: ¿Me siento heredero de los Bienes Sagrados de nuestro Padre?

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Reflexión de Lección 204 Ucdm, J. Pellicer, Dar Clic Aquí

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