Lección 150 Ucdm

4o. Repaso Lecciones 139 y 140

 

Durante 5 minutos, en dos ocasiones te aquietas al despertar y antes de dormir y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo en tu consciencia las siguientes palabras:

«Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios»

Después de unos minutos en que introduces esta frase, en la que afirmas la indisoluble unidad de tu mente con la de Dios, en la que excluyes de tu mente cualquier pensamiento contrario al amor, procedes a incluir las dos ideas de repaso: 

L-139 Aceptaré la Expiación para mi mismo.

L-140 La Salvación es lo único que cura.

Repite estas dos ideas “sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.»

Y en la medida que estas palabras se asientan en tu consciencia, te relajas y te dejas ir de la mano de Quien nos guía con amor y «Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz.»

 

PARA HACER TU PRÁCTICA

Cada hora te aquietas durante un minuto y pasa un momento de recogimiento con el pensamiento que empezó el día, cierra los ojos y las repites lentamente para tus adentros:

«Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.»

L-139 Aceptaré la Expiación para mi mismo.

L-140 La Salvación es lo único que cura

Reflexión 150

Lo único que necesito para sanarme es aceptar la sanación para mi mismo, es aceptar que debo cambiar mi manera de pensar, es aceptar el plan de Dios para la salvación, es aceptar el plan general de corrección del error de la separación que el Curso denomina Expiación, que es lo mismo que decir aceptar la guía del Espíritu Santo para mi sanación.

Esta definición reinterpreta el concepto tradicional de expiación de la cultura judeo cristiana que la considera como los sacrificios que debemos realizar para pagar por nuestros pecados, es una purificación que incluye dolor y sufrimiento. Para el Curso la Expiación excluye el sacrificio y el sufrimiento, pues es un plan del Amor para volver al Amor y se hace con la dulzura y la delicadeza que solo el Amor puede dar.

La Salvación, la Expiación, y el Espíritu Santo en estos casos pueden significar lo mismo. Y el perdón es el mecanismo que se nos da para corregir nuestros errores  de percepción, el resultado de la sanación de nuestros errores lo llamamos milagros. El Curso tiene un lenguaje, tiene un léxico, pero si nos centramos en el propósito, de sanar nuestra mente y volver a la unidad,  todo se puede resumir en un proceso de  elegir el amor y perdonar todo lo que no sea amor,  entonces se nos vuelve más comprensible. Elegir siempre el amor y la paz y excluir todo lo que le sea contrario, elegir la verdad y excluir la ilusión, elegir a Dios y negar al ego, ver la inocencia en lugar de la culpabilidad, eso es todo, no es mas pero tampoco es menos. Se trata de elegir y discernir desde el amor y perdonar todo lo  que no sea amor.

 

Escucha la Reflexión de la Lección 150 Ucdm, con J. Pellicer

 

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