Lección 216 Ucdm
No soy un cuerpo. Soy libre, Pues aún soy tal como Dios me creó.

Lección 216 Ucdm,
Repaso de la Lección 196, No es sino a mí mismo a quien crucifico.
Todo lo que hago, me lo hago a mí mismo. Si ataco, sufro. Mas si perdono, se me da la salvación.
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
Comentario a la lección 216 por JJ Mejía Peral
Como ego, renuncié al mundo de la Unidad, renuncié a seguir siendo guiado por la Voluntad de Dios, y acepté ver las cosas de otra manera. Ese fue el punto de partida en el que la unidad fue sustituida por la separación, donde el amor fue sustituido por el miedo, donde la felicidad y la abundancia, cedió su hegemonía al dolor y a la escasez. Desde ese momento, nuestra consciencia quedó sumida en un profundo sueño, donde las imágenes que percibimos, nos llevan a descubrir un mundo regido por leyes ilusorias. Nos sentimos solos, desprotegidos y para garantizar nuestra precaria seguridad, recurrimos a atacar a todo aquello que nos hace sentir en peligro.
El mundo se percibe como algo externo a nosotros. Es en el mundo, donde dirigimos nuestros ataques con el firme deseo de acabar con aquello que nos atemoriza. No nos damos cuenta, en esa situación, que el daño que causamos a nuestro alrededor, nos lo estamos causando a nosotros mismos, pues la visión de la separación es una ilusión y la única y verdadera realidad es que Todos formamos una Unidad. Nuestra mente errónea fabrica realidades ilusorias, mientras que nuestra mente santa, nos hace recordar que Somos Hijos de Dios y que hemos sido creados de la Expansión Creadora de Su Mente: Somos Su Filiación.
Reflexión: ¿A quién creo temer? ¿A quién creo atacar?
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