Soy la morada de la luz, la dicha y la paz. Les doy la bienvenida a la morada que comparto con Dios porque formo parte de Él.
2. Soy tal como Dios me creó (94).
He de ser eternamente como siempre he sido al haber sido creado por el Inmutable a Su Semejanza. Y soy uno con Él tal como Él es uno conmigo.
3. A la hora en punto:
La luz, la dicha y la paz moran en mí.
Media hora más tarde:
Soy tal como Dios me creó.
Comentario:
Hoy repasaremos dos lecciones de gran belleza e importancia, pues se refieren a recordar y reconocer nuestro estado original, como perfectos Hijos de Dios.
(93) LA LUZ, LA DICHA Y LA PAZ MORAN EN MÍ.
«Soy la morada de la luz, la dicha y la paz. Les doy la bienvenida a la morada que comparto con Dios, porque formo parte de Él.»
Interioriza la lección, llévala a lo profundo de tu consciencia, hasta que logres despertar el recuerdo de lo que eres, el perfecto Hijo de Dios, que disfruta de los atributos que el Padre nos regaló: la luz, la dicha y la paz.
(94) SOY TAL COMO DIOS ME CREÓ.
«He de ser eternamente como siempre he sido, al haber sido creado por el Inmutable a Su Semejanza. Y soy uno con El, así como Él es uno conmigo.»
Si soy tal como Dios me creó, soy un espíritu inmortal, invulnerable, pleno de amor, una condición que no ha cambiado ni va a cambiar, pues lo que Dios crea a Su semejanza no está sujeto a cambios de ninguna índole.
Video del Comentario de la Lección 112 por: Jorge Pellicer