1. La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad (101).
La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. Lo único que me puede hacer sufrir es la creencia de que hay otra voluntad aparte de la Suya.
2. Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz (102).
Comparto lo que la Voluntad de mi Padre dispone para mí, Su Hijo. Lo que me ha dado es lo único que quiero. Lo que me ha dado es lo único que existe.
3. A la hora en punto:
La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.
Media hora más tarde:
Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.
Comentario de JJ Mejía Peral L-116
Cuan equivocados estamos, cuando pensamos que somos herederos del pecado, y cuan equivocados estamos, cuando partiendo de la creencia del pecado buscamos el castigo como la única vía de redención.
Nos equivocamos cuando entendemos que para encontrar la salvación debemos sufrir, sacrificarnos e incluso morir.
Nada más lejos de la realidad. Todas esas creencias deben ser expiadas, pues hacen real el error. La Voluntad de Dios para su creación es la felicidad. Debemos regocijarnos de esa verdad y liberarnos del pesado fardo que nos mantiene prisionero de la tristeza. Tema de reflexión: ¿Qué necesitas para ser feliz?
Comentario de JL Molina Millan L-116 3er. Repaso.
Primera hora: “La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad”.
– Una fuerte corrección hacia la verdad, una sacudida de cordura y realidad. Una vacuna contra el dolor y la desesperación. Me complazco en repetirla y sentir recolocarse mis neuronas-: “La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad»
– Incuestionable, no puede ser de otra forma. Y me quedo ahí, reconociéndolo, mientras me lo digo una y otra vez con la esperanza de desaprender todo lo demás-.
-“Lo único que me puede hacer sufrir es la creencia de que hay otra voluntad diferente de la Suya”. -Sí, debo escuchar otra voz que me dice que estoy solo y soy culpable, otra voz que me abruma con un futuro incierto, un pasado de pecado y un presente de dolor. Sí, tengo otro dios castigador, que sólo me premia cuando cumplo sus caprichosos deseos difíciles de averiguar y de seguir. ¡Estoy perdido!-.
Segunda hora: “Comparto con Dios mi voluntad de que yo sea feliz”.
-Si alguna vez tuve otro pensamiento, ya pasó. Sólo busco la felicidad ¡Qué bien me sienta la cordura! Este Dios del que me habla y con el que trata de comunicarme, es diferente del que he albergado en mi mente, tiene mi mismo objetivo; mi felicidad. Este Dios, sí debe ser mi padre-.
“Comparto lo que la Voluntad de mi Padre dispone para mí, Su Hijo”.
-Y me gusta el título que me da; “Su Hijo”.
– Acepto la herencia de mi Padre, me pongo de acuerdo-. “Lo que Él me ha dado es lo único que quiero. Lo que él me ha dado es lo único que existe” -¿Por dónde se me cuela el miedo? Es mi voluntad quebrada que ahora corrijo-. Sólo hay felicidad. Su legado para mí. Digo amén al repetirlo y sostener en mi mente Su recuerdo, para limpiarla de otras voluntades diferentes que me abusan con mi consentimiento.
Video del Comentario de la Lección 116 por:JL Molina