Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. No tenemos nada que decirte, pues solo deseamosescuchar Tú palabra y hacerla nuestra. Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que este desconoce, pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.
De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. Si tropezamos, Tú nos levantarás. Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y con mayor rapidez hasta Ti. Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.
4. He aquí—al final de este párrafo—el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. Cada uno de ellos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
Sólo este Ser conoce el Amor. Sólo Sus pensamientos son perfectamente congruentes; sólo este Ser conoce a Su Creador, se comprende a Sí Mismo, goza de un Conocimiento y Amor perfectos, y nunca se aparta de Su constante estado de unión con Su Padre y Consigo mismo.
5. Esto es lo que nos espera al final de la jornada. Cada paso que damos nos acerca un poco más. Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a eso a lo que nos acercamos. Levantemos nuestros corazones de las cenizas y dirijámoslos hacia la Vida, recordando que eso es lo que se nos promete y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos—paso a paso—cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.
6. Yo te acompaño en esta jornada. Pues por un tiempo compartiré contigo tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. Caminamos juntos, por consiguiente, es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conservando en su mente el camino que lo condujo a su propia liberación, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. Al Hijo de Dios se le seguirá crucificando hasta que te decidas a caminar por esta senda conmigo.
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
Lección 176 Ucdm
Repaso de las lecciones 161 y 162
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
1. (161) Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
2. (162) Soy tal como Dios me creó.
Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
Para escuchar la Reflexión de la Lección 176, con Jorge Pellicer
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