Lección 48 Ucdm

Jesús abrazando a niña

 

Lección 48

No hay nada que temer 

1. La idea de hoy afirma simplemente un hecho. No es un hecho para los que creen en ilusiones, más las ilusiones no son hechos. En realidad, no hay nada que temer. Esto es algo muy fácil de reconocer. Pero a los que quieren que las ilusiones sean verdad les es muy difícil reconocerlo.

2. Las sesiones de práctica de hoy serán muy cortas, muy simples y muy frecuentes. Repite sencillamente la idea tan a menudo como puedas. Puedes hacerlo con los ojos abiertos en cualquier momento o situación. Recomendamos enérgicamente, no obstante, que siempre que puedas cierres los ojos durante aproximadamente un minuto y repitas la idea lentamente para tus adentros varias veces. Es especialmente importante también que la uses de inmediato si observas que algo perturba tu paz mental.

3. La presencia del miedo es señal inequívoca de que estás confiando en tu propia fortaleza. La conciencia de que no hay nada que temer indica que, en algún lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un lugar que puedas reconocer, has recordado a Dios y has dejado que Su Fortaleza ocupe el lugar de tu debilidad. En el instante en que estés dispuesto a hacer eso, ciertamente no habrá nada que temer.

 

Comentario a la Lección

¿Qué sucedería, si no hubiera nada por lo cual tuviera que defenderme?. Si no fabricase más pantallas atemorizantes..¿A dónde iría el miedo? 

Cada día veo al salir de mi casa unos niños que pasean por las orilla del mar jugando con el móvil a cazar virtualmente unos monstruos que ven a través de su pantalla superponiendo el juego a la realidad del mundo y  viendo criaturas que no están ahí:

– Cuidado!! – dicen entre ellos- monstruo a la vista, nivel 9!.y se ponen tensos… y claro, yo miro hacia dónde miran y no veo nada pues no tengo instalado ese programa. 

Este mundo es una pantalla, un juego superpuesto a la Verdad y sólo veo a través de un programa que es virtual. ¿Para qué sigo con un pasatiempo que solo me produce miedo?  No hay nada que temer.¡Que descanso me trae esta conclusión!. Dios no está amenazado por ninguna mis ilusiones tampoco Su hijo osea yo. Yo no sé encargarme  de mi seguridad mejor que Dios. He olvidado mi fuente he olvidado a mi Padre y ahora creo que este sueño al que llamo vida es mas grande que Yo el soñador. 

Hoy detengo el juego en el que creo vivir con la práctica de esta Lección «No hay nada que temer», Soy el Hijo de Padre. Amen. 

 

Explicación del tema por Jorge Pellicier

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